Momentos en los que te das cuenta de que las cosas van realmente mal, y peor aún de lo que creías. Momentos en que te das cuenta de que hace tiempo que dejaste de ser como eras y dejaste de ser feliz, dejaste de tener una razon para sonreír, y solo te quedan razones para llorar. Que de ahí vienen las noches de insomnio y de lágrimas, las horas perdidas con la mente en otra parte y el ansia de soledad que termina por acompañarte.
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